miércoles, 1 de abril de 2026

 DESIERTO INTERIOR



Cuando pienso en el desierto de Jesús, me remite a una historia de soledad, tentación y decisiones que marcarían la vida de un hombre.

Si lo llevamos a los tiempos actuales, donde la palabra resuena más allá de las tradiciones, sus simbolismos y significados, nos invita a mirar una realidad distinta: una sociedad que padece para interiorizar, para entrar en su propia verdad, para escudriñar aquello que duele, aquello que incomoda, aquello que incluso “apesta” en el interior.

No siempre la verdad libera de inmediato.
La verdad interna confronta. Sacude. Nos coloca frente a decisiones importantes, donde lo humano se encuentra cara a cara con su propia vulnerabilidad.

Entonces surge una pregunta esencial:
¿Qué es lo verdaderamente tentador hoy en día?

Quizá lo más tentador no sea el poder o el placer, sino evitar el encuentro con uno mismo.
Evitar mirar las sombras, el ego, y también las propias luces.

Porque encontrarse implica responsabilidad, implica cambio, implica atravesar lo que muchas veces hemos evitado.

Tal vez, el verdadero desierto en la actualidad no es un lugar físico, sino ese espacio interno donde, sin distracciones, nos enfrentamos a quienes realmente somos.

Y ahí, en ese encuentro, se juega todo.


Autor: CamuOti

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